lunes, 2 de noviembre de 2015

ADORACIÓN





"Hasta el blanco de tu reja
sabe que te estoy queriendo
y la brisa de la calle
y las personas del pueblo.

Aquel chavalillo alegre
qué está en la cumbre del cerro
escribe con voz callado
nuestros nombres en el suelo.

Toda la gente lo sabe
y tú ni te crees saberlo

Y gritan Valmont y Jara
se confunden como espejos.

Mira mis pulsos de luto
mira mis manos de fuego
atada a tu cayado
¿no ves que por ti me muero?

Ponme la mano en las sienes
y en la frente tu pañuelo
pon la plata de tu risa
en el trono de mi cielo.

Y verás tu bella imagen
tallada en todos mis huesos
y tu atadura perpetua
alimentando muy dentro.

Pon en mi boca salitre
pon zarzales en mis dedos
sal a la calle gritando
al son a los cuatro vientos
que sólo soy de un hombre
al que amo y pertenezco.

Devorame ahora la sangre
con boca de vino viejo
y en éstas noches oscuras
escúchame en el silencio.

Que el arroyo de tu cuerpo
que mi presencia ha robado
ya no vive en éste pecho
y se muere porque muere
 por darte tan solo  un beso"

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